jueves, 27 de marzo de 2014

1 mes

Un mes, he tardado, (¡ya era hora!), de darme cuenta de esto. ¿Qué son arte y moda separados? La respuesta es sencilla; nada. Un nada claro y conciso. La moda esclarece las actitudes de una era; nos define, nos caracteriza, dicta tendencia durante siglos, años, o meses... 1 mes exactamente. Se encuentra bajo el "yugo" de una economía en plena transformación día a día. Necesita captar clientes, ya sea alta costura, prêt-à-porter o vanguardias urbanas. Requiere de un público entregado y sofisticado, sobre todo. Hoy es el día, en el que las grandes firmas reconocen que, es poco rentable diseñar para haute couture, sino que lo que les renta es ni más ni menos que colecciones asequibles para la clase media, en su gran mayoría. Cada vez que se dicta un nuevo paradigma de estilo, alcanza a un selecto público. 
Ese reducido número de personas, fascinadas por la moda en su máxima expresión, adoran la combinación entre moda y arte. No es vestir un Balmain, sino saber en qué se ha basado e inspirado Olivier Rousteing para crear esa obra de arte. O por qué monsieur Saint Laurent creó el traje de raya diplómatica; en honor a la actriz Marlene Dietrich que sin duda, es una oda al feminismo de aquella época.
¿Quién conoce los orígenes del vestido saco que Audrey Hepburn portaba con esa elegancia? Gracias al modisto Givenchy, que en 1958 se inspiró en su escuálida figura para darle forma.

El que diga que arte y moda no tienen nada que ver, se equivoca. No es portar un LBD, sino saber por qué Gabrielle Chanel, reprimida por el machismo de la época, odiaba aquellos ostentosos vestidos y corsets que le impedían casi respirar. Su dos-piezas significó un cambio radical para la historia de la moda; la figura ya no se ceñia al cuerpo, sino que mediante faldas de corte y recto por debajo de la rodilla, una camiseta de rayas azul marino y una chaqueta, se podía ser elegante a la vez. Y sobre todo, muy cómoda. Sin desprestigiar sobre todo, el New Look de Christian Dior de 1947. 

En mi opinión, si tengo que seleccionar un vestido en el que moda y arte vayan a la perfecta similitud, me decantaría por el Vestido pop art de Versace de 1991. 




Lo característico del vestido fue, aparte de la predilección de Gianni Versace por el exceso de exuberancia, un homenaje a la cultura pop de 1960; en concreto a Andy Warhol y sus "Marilyn" y al actor James Dean. 

Sin embargo, hoy en día, podemos afirmar ,¿qué es la moda unida al arte? No se trata de estampar las caras de dos iconos del mundo cinematográfico en un vestido, sino, a mi modo de ver, descubrir qué hay detrás de esas prendas, su historia, su elaboración... Como si de auténticas obras de arte se tratasen, la moda y el arte iban tan de la mano, que llegaron a confundirse en los diseños. Prueba de ello es este vestido de Yves Saint Laurent apodado como Mondrian. 




El abstraccionista que, junto con sus formas básicas y simples junto con los colores primarios, inspiraron a diseñadores y artistas. Fue el caso del argelino. Un vestido de cocktail, sin mangas, recto y con cuello redondo. Pretendía emular esas líneas simples que Mondrian proponía, resultando una pieza de moda que hoy en día se considera una gran inspiración, sobre todo a las venideras. 
Cuatro décadas después, sería Miuccia Prada la que a través de sus diseños, se inspirara en el conjunto MondrYves para crear una colección similar al mítico vestido. Éste fue el resultado de la campaña.



Pese a las numerosas críticas que ha recibido por la colección sacada el pasado febrero en la ciudad de Milán, la firma Moschino es una de las pioneras en lo que podemos llamar "arte". Y lo pongo entre comillas, porque para muchos, supone una burda imitación. La ropa es excesiva, extravagante, gráfica, icónica y práctica, muy práctica. Su fundador, Franco Moschino, siempre se consideró un artista/publicista al más puro estilo Andy Warhol. Por este motivo, encontró en la ironía publicitaria, campañas, junto a las de Oliviero Toscani, el mejor aliado para sus creaciones. Tras varias personas al mando de la firma, es en el pasado año 2013 cuando Moschino vuelve a sonar con más fuerza que nunca al subir al mando Jeremy Scott. La unión de arte y moda se materializa en la colección Otoño/Invierno 2014-2015. Cultura pop a borbotones. 


























miércoles, 26 de febrero de 2014

Ciao Italia!

Adiós coronas doradas, adiós brocados sicilianos y adiós a todo lo barroco. Nos adentramos en un mundo de ensueño, un mundo fantástico, rodeado por preciosas hadas sacadas de los cuentos más maravillosos y traídas al mundo terrenal, en forma de modelos por la pasarela.
La pasada colección A/W 2013-2014 tampoco dejó indiferente a nadie. Dolce & Gabbana, vistió a la mujer, con prendas casi sacadas de los frescos y mosaicos de cualquier catedral italiana. Los vestidos joya en colores alegres, los trajes de falda y los encajes protagonizaban la colección, junto con los espectaculares zapatos, las coronas y los cinturones corsé.
Mis pasarelas, por excelencia, siempre han sido la de Milán y París respectivamente. París empieza hoy pero Milán no me dejó de sorprender un año más. Debo reconocer que este año las he seguido más bien poco. Lo básico a través de cuentas de Instagram aunque algún vídeo de David Delfín, Juanjo Oliva y Ailanto sí que he visto, lo reconozco. De Milán, como siempre, me ha encantado Dolce & Gabbana. Y así lleva haciéndolo un par de colecciones atrás. Creo que fue hace dos años, si no me equivoco, cuando Domenico Dolce y Stefano Gabbana sacaron a sus modelos como si de un ejército se tratase. Portando coronas llenas de piedras, zapatos planos o sandalias de plataforma muy compleja e historiada. Y el mini. O lo mini. Mini vestidos rojos, combinaciones de pantaloncito y blusa, bodys ceñidos al cuerpo, escotes de encaje y mucho acento al mar, y sobre todo a Sicilia. Un hiper estético ejército que defiende a ultranza los valores del sol, de la vida y del amor. Grandioso, ¿verdad?

Mientras sonaba "El hada de azúcar" de Tchaikovsky, emergía de una plataforma nevada, un árbol y una silla de estilo barroco. En el primer golpe de música, la primera modelo, salía a escena. "Érase una vez, en Sicilia..." Y así, es como empieza nuestro cuento de hadas donde se inspiraron los dos diseñadores para crear (otra) colección, a mi parecer, fantástica. En muchas de las piezas, encontramos cosidos con flores y animales, todos sacados de los cuentos de antaño. Una oda a Caperucita, versionada en su faceta más moderna, con capas de colores y formas. Desde la clásica caperuza roja de visón, hasta en su versión gris topo con lentejuelas en el frente. Evocan a los soldados de brillante armadura con las míticas cotas de malla, pero esta vez en dorado y llenas de brillos. Sudaderas abombadas con dibujos de cisnes y nenúfares, todos ellos combinados con pantaloncitos y zapato plano. Zapato plano, más botas altas por encima de la rodilla. Y si vemos algo de tacón, no muy alto, de tamaño normal. Soy partidaria de los tacones, estilizan las piernas de una mujer, pero donde esté una bailarina plana cómoda, ningún tacón es comparable. Y más si son las de Dolce & Gabanna. Bailarinas planas, T-Bar, de punta, con incrustaciones y de piel.
Los vestidos se caracterizan por ser muy minis, de corte recto y con muchas estampaciones; ya sean llaves de la Edad Media, búhos sacados del cuento de La Bella Durmiente, incluso lobos de Caperucita Roja. Vestidos de gasa vaporosa que lucen a través del movimiento. El corte de las mangas es francés para llevar por debajo unos manguitos cubiertos con cristales y pedrería brillante. La inspiración en Caperucita es brutal; capas de todos los colores y texturas, más bien tirando al oscuro, azul marino, granates, negros o grises con pelo tanto en la capucha, como al lado de los bolsillos. Los bolsos, carteras de mano pequeñas, sujetas por una simple cadena, sobres de colores arrugados, cajitas metálicas doradas de estilo barroco, llenas de piedras, y como no, los icónicos bolsos Dolce bag y Sicily en sus versiones más fantasiosas.
El desfile finalizó, como siempre, con un ejército de soldados de mini vestidos en plata y en negro, que simulaban ser caballeros de la Edad Media.

Creo que, sin duda, Dolce & Gabbana, llevan ya un par de temporadas sorprendiéndonos con sus colecciones. A mí por lo menos. Es la manera de vestir a la mujer, de ceñirla a una prenda de ropa. De colocarle una tiara dorada y que se sienta como una auténtica reina. Podría asegurar que, ha sido un desfile magnífico. Curioseando un rato en mi cuenta de Instagram, sigo a Stefano, el cual sube, más que a diario, fotos de sus inspiraciones para luego conseguir el acabado final. No me enrrollo más, os dejo con las fotos. No tienen desperdicio.


 

 




















jueves, 20 de febrero de 2014

Love at first sight

Desde que los descubrí, han sido un aliado fiel, un compañero de viaje 10 y un complemento ideal del día a día. Jamás he hablado sobre mi estilo personal, ya que desde el primer día dije que nunca saldría enseñando(me) mis gustos acerca de moda. Pero el día de hoy es un día diferente. Y hoy, aparte de dar mi opinión también enseño mis gustos.
Como decía antes, desde muy pequeña me han acompañado en muchas ocasiones. ¡Venga va, no espero más!. Os hablo de los anillos en sus múltiples y variados tipos. Ya sean grandes, pequeños, midi, con piedras, geométricos, de cuentas, con colgantes... Todos en su totalidad, forman parte de mi armario. No se exactamente cuántos anillos tendré; ¿100? Por poner un número. 
Hoy, después de mucho tiempo en el exilio, vengo para hablaros de una novedad de éstos. Los descubrí hace varios meses mientras echaba un ojo a una tienda online de bisutería. Hablo de los anillos que vemos a todo el mundo últimamente, ya sean de tamaño normal o midi. Me apasionan. En algunas ocasiones de locura, hasta lleno todos, o casi todos, los dedos de mis manos con ellos. Puede que me pase a veces... Qué le voy a hacer, ¡son magníficos!
Pero no me conformo con cualquier anillo, tiene que tener una forma y un aspecto diferente. Siempre he tenido problemas con los anillos; todos me quedaban grande... Pero al descubrir todos estos, los compro pequeños para que me queden midi o simplemente, encuentro mejor mi talla. 
Algunos son simples aros dorados, con un pequeño brillante en el medio, con formas, símbolos o palabras. Pero todos en su totalidad me fascinan. Opino que estilizan los dedos de las manos y pueden resultar muy elegantes; cuánto más fino sea el aro, mejor. 





Sin duda, mis favoritos los encontré a partir de la blogger Gala González y pertenecen a Sansoeurs, una tienda de joyería fina realizada por dos hermanas de A Coruña. Podéis ver su página web pinchando aquí

Uno de mis últimos descubrimientos son los anillos artesanales que vende María Beltrán en su página web. Con piedras, con diseños diferentes y mucho estilo. 

Pero sin duda, si tengo que elegir entre todos los diseños que he descubierto durante estos últimos meses, me quedaría con Small Branch, y su web